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DETRAS DE LAS VINAS LOS VINEDOS INWOOD ESTATES VINEYARDS

Activos líquidos

 

vines

Detrás de las viñas:
Los viñedos Inwood Estates Vineyards

por Terry Thompson-Anderson  •  Fotografías de Dustin Meyer

En 2005 en Dallas, Dan Gatlin y su esposa Rose Mary construyeron la bodega Inwood Estates Vineyards con salón de degustación de vinos. Cuando sus primeros dos vinos se pusieron a la venta el primero de agosto de 2006, los recibieron con brazos abiertos los enólogos de todas partes del estado, y al poco tiempo en sitios más allá. Los restaurantes no tardaron en agregar los vinos de Inwood a sus cartas de vino, y actualmente más de 200 restaurantes tejanos los incluyen. Los críticos de vinos continúan difundiendo noticias de los excepcionales vinos producidos por esta nueva bodega, aunque “nueva” es una palabra algo equivocada.

De niño, la familia de Dan Gatlin tenía una gran cadena de tiendas de abarrotes, vinos y licores. Su trabajo en la venta de bebidas al por menor desarrolló sus aptitudes de comprador, y con el tiempo se convirtió en el vicepresidente de la compañía. Viajaba por el mundo observando de primera mano el funcionamiento de las bodegas europeas, y tenía contacto con la industria vinícola en desarrollo de California en los años setenta, presenciando la formación de la misma. Al venderse el negocio de la familia, Gatlin comenzó una odisea de 29 años de investigación buscando averiguar si Texas ofrecía posibilidad alguna de producir vino fino.

La investigación abarcó alrededor de 460 millas de Texas y 30 varietales de uva. En 1981 estableció uno de los primeros viñedos del estado en el condado de Denton, Texas, sembrando 22 varietales de Vitis vinifera. La búsqueda de más varietales continuó y tras haber sembrado cinco viñedos, Gatlin sembró uvas tempranillo en los viñedos Newsom Vineyards en el condado de Yoakum, cerca de la frontera con Nuevo México en las altiplanicies de Texas.

A una altura de 3,700 pies (unos 1,125 metros), Newsom Vineyards, propiedad de Neal y Janice Newsom, son cosechadas las uvas durante las frías noches desérticas; luego se prensan en el campo minutos después de haberlas cortado de las viñas, capturando al cien por ciento sus sabores. Para evitar la fermentación y conservar el sabor, el mosto se refrigera y se transfiere a la bodega.

Estos primeros experimentos revelaron que los vinos de Texas son fuertemente influenciados por su terruño o terroir, es decir los sabores únicos relacionados con la tierra y el área donde crecen las uvas. Como antiguo lecho oceánico, el suelo de Texas tiene un contenido mineral excepcionalmente rico, particularmente en cuestión de calcio, y se asemeja bastante al suelo en algunas partes de Europa. Gatlin se refiere al suelo de Texas como similar a un “calcio bajo la influencia de esteroides”.

“Esta calidad mineral que afecta los diferentes varietales de vino de diversas maneras es el elemento más importante al elaborar vino en Texas”, dice Gatlin. “Los cabernet, por ejemplo, transfieren este contenido mineral al sabor del jugo, disminuyendo las características frutales del varietal. “Los viticultores de Texas siempre están buscando aumentar las características frutales de las uvas que se elaboran aquí.” Gatlin menciona que los cabernet de Texas tienen que mezclarse con otros varietales, al estilo de Bordeaux, para producir un vino bien equilibrado.

Uno de los momentos luminosos de la experimentación temprana fue el descubrimiento de la uva palomino, una de las más sembradas en España, usada principalmente para producir jerez y vinos de mesa blancos sencillos y rara vez exportados a los Estados Unidos. La siembra de las uvas de Gatlin reveló que el terruño de Texas transmite una combinación paradójica de calidad mineral limpia con una intensidad de sabor poco común. El chardonnay ha mostrado combinar bien con el palomino, agregando complejidad y rebajando la intensidad. Gatlin consideraba que la mezcla sería un punto importante que contemplar en un mercado poco acostumbrado a vinos blancos grandes y expansivos. “El vino que resultó era un anomalía en un mundo vinícola en el que se creía que un gran vino blanco no se podía producir en clima caliente”, observa él.

En el otoño de 2009, los Gatlin establecieron un segundo viñedo con salón de degustación en The Vineyard at Florence, una comunidad de lujo de 600 acres (unas 245 hectáreas) ubicada a 35 millas (unos 55 km) al noroeste de Austin, que ofrece servicios tales como un café, un bar de vinos, un balneario y una casa de campo estilo toscano con vistas a un viñedo de 30 acres (unas 12 hectáreas). Pero el cambio trajo un nuevo reto en materia de vinicultura: los dueños del viñedo querían sembrar varietales autóctonos de uvas híbridas como las variedades de blanc du bois, Lenoir (negra y española) y Norton (Cynthiana). Gatlin no había trabajado con varietales autóctonos antes, pero disfrutó teorizar y desarrollar un estilo de vinicultura completamente nuevo en el proceso. Los cuatro vinos resultantes fueron realmente asombrosos, aún siendo éstos jóvenes. Dos varietales, un tinto oscuro tipo shiraz y un blanco floral y cremoso tipo chardonnay, se pusieron oficialmente en venta al publico durante el festival “Nuovo Vino” en The Vineyard at Florence el 6 de diciembre de 2009, con un embotellado limitado a 10 cajas cada uno.

Cosechas notables

2008 Palomino-Chardonnay—Dan Gatlin dice que la cosecha de 2008 el la mejor de este vino que él ha elaborado. Hay una fuerza dominante del carácter tipo néctar meloso único de la uva palomino y el vino (a la venta desde enero de 2010) está actualmente en esta etapa. En seis a ocho meses, el vino tendrá una calidad mucho más mineral, la cual es su más preciada característica. Al año, los sabores tropicales de plátano, coco y papaya más finos del vino reaccionan con su calidad mineral que resulta similar al de un vino borgoñés francés. Sin embargo, comparándolos directamente, los vinos borgoñeses tienden a tener un único sabor a limón cítrico, mientras que los palomino-chardonnay son más dimensionales, transmitiendo varias frutas tropicales. También es inconfundiblemente más denso y más concentrado que los vinos borgoñeses. Es un vino blanco con el volumen de un vino tinto y es principalmente comprado por aficionados al vino tinto. Se debe añejar este vino entre tres y cinco años; entre más se añeja, más domina su calidad mineral y más lo compara la gente con los vinos borgoñeses. Sólo se produjeron 84 cajas de la cosecha 2008 y no habrá cosecha en 2009 a causa de una helada primaveral tardía. El vino se venderá exclusivamente en los salones de degustación.

2005 Tempranillo-Cabernet—Este vino es una oscura mezcla de mucho cuerpo con un 65 por ciento de uvas tempranillo y un 35 por ciento de uvas cabernet de los viñedos Newsom Vineyards. Añejado por 30 meses en roble francés, presenta los rojos sabores frutales de frambuesa típicos de un gran tempranillo, yuxtapuestos con los sabores oscuros de zarzamora, grosella negra y casis, y un toque de chocolate con acabado de nuez tipo cabernet. Gatlin concibió este vino desde el principio como un vino de auténtico estilo español, capturando la tradición de río y valle de las mezclas de tempranillo de los valles de La Rioja o del Duero. El tempranillo Inwood Estates de 2005 fue considerado el Mejor Vino Tinto Seco en el concurso Twitter de Texas GO TEXAN DrinkLocalWine.com que se llevó a cabo en el Instituto de Artes Culinarias Le Cordon Bleu de Dallas en 2009.

Cornelious 2007—100 por ciento tempranillo. Después de la cosecha y prensado en el campo de las uvas tempranillo para la mezcla de tempranillo con cabernet, la fruta tempranillo restante se dejó en el campo y no se cosechó hasta octubre. La cosecha se benefició bastante del tiempo adicional que pasaron las uvas en las viñas, y de las temperaturas frescas del altiplano. El vino es suave y sedoso, casi como un pinot noir, aunque de capa tinta bastante más oscura. Es de nariz y cuerpo intensos y fuertes, que son resultado del periodo extendido de maduración. El sabor revela cereza negra con una segunda dimensión de vainilla.

La Mezcla Magellan Bordeaux 2006 (Primer ciclo en venta)—Primera entrada de Dan Gatlin en el mundo de los cabernet, el Magellan es un vino sumamente mezclado al verdadero estilo Bordeaux —alrededor del 68 por ciento cabernet sauvignon mezclado con merlot, malbec, petit verdot y cabernet franc. Para poner su sello en el vino, Gatlin agregó una cantidad pequeña de tempranillo a la mezcla. El vino presenta el verdadero carácter de Bordeaux, con aromas terrosos de suelo forestal y cedro que producen un dejo con fondo siempre verde para los sabores complejos de frutos oscuros. Gatlin imagina para que el Magellan 2006 estará bueno por varias décadas bajo las condiciones de almacenamiento perfectas por sus taninos densos y sus ricas propiedades antioxidantes, y que cambiará cada año conforme desvela sus muchas dimensiones de complejidad, una característica de los vinos elaborados a partir de uvas cosechadas en suelo rico en calcio.

Inwood Estates Vineyards
1350 Manufacturing St. #209
Dallas, Texas 75207
214-902-9452
inwoodwines.com
Inwood Estates en el viñedo The Vineyard at Florence
254-793-3114

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